El sexo no comienza en la cama.

El sexo no comienza en la cama, sino en nuestra cabeza. Aún sin esperarlo, ni desearlo. De repente, llega y punto.

Empieza con algo inocente: un estímulo visual excitante, una caricia furtiva, un olor que te hace vibrar. Sin entender por qué, sin quererlo siquiera voluntariamente. Y a partir de allí actúamos (no tenemos escapatoria, el cuerpo ya ha decidido por nosotros lo que quiere). Estamos poseidos por el único de los 4 insintos básicos que no es necesario para la supervivencia personal, pero que no deja de ser por ello el que más nos atrapa.

Algunos actúan directamente, corriendo satisfacer el deseo y otros empiezan a jugar, intentando alargar el proceso para poder disfrutarlo al máximo.

Casi como yo ahora jugando contigo. En “casi enseñando algo”.

Te apuntas a descubrir conmigo el resto?

4 comentarios sobre “El sexo no comienza en la cama.

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